Definición

La leucemia mieloide aguda (LMA) es un cáncer que comienza dentro de la médula ósea. Esta es el tejido blando en el interior de los huesos que ayuda a formar las células sanguíneas. El cáncer crece a partir de las células que normalmente se convertirían en glóbulos blancos. Algunas veces se propaga a otras partes del cuerpo, incluyendo los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, el sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal) y los testículos.

Con más frecuencia, la LMA se origina de células que se convertirían en glóbulos blancos (pero no en linfocitos), pero, a veces, se desarrolla en otros tipos de células formadoras de la sangre.

Aguda significa que la enfermedad avanza rápidamente y usualmente tiene un curso agresivo.

A la leucemia mieloide aguda (LMA) se le conoce por muchos otros nombres, incluyendo leucemia mielocítica aguda, leucemia mielógena aguda, leucemia granulocítica aguda y leucemia no linfocítica aguda.

¿Cuáles son los síntomas?

Una persona con signos o síntomas que sugieran la posibilidad de la leucemia normalmente se envía a un especialista. El especialista puede ser un hematólogo o un oncólogo. El médico ordenará pruebas adicionales para hacer un diagnóstico. Los signos y síntomas de la LMA están asociados con varias otras enfermedades menos serias. Es común que las personas con LMA sientan una pérdida de bienestar, debido a la producción insuficiente de células normales de médula ósea. Es posible que la persona se canse con más frecuencia y que le falte el aliento durante las actividades físicas normales.

  • Palidez a causa de la anemia
  • Signos de sangrado causado por un conteo muy bajo de plaquetas, como
    – Moretones o hematomas sin motivo aparente o debidos a una lesión menor
    – Aparición en la piel de puntos rojos, del tamaño de una cabeza de alfiler, llamados “petequias”
    – Sangrado prolongado por cortaduras leves
  • Fiebre leve
  • Encías inflamadas
  • Infecciones menores frecuentes, tales como llagas perianales
  • Pérdida de apetito y pérdida de peso
  • Molestias en huesos o articulaciones
  • Aumento del tamaño del bazo
  • Aumento del tamaño del hígado.

Sangrado: Un bajo conteo de plaquetas predispone a los pacientes al sangrado. El sangrado en el cerebro o en los pulmones es serio y puede ser mortal. Sin embargo, dicho sangrado suele estar precedido por sangrados menores tales como sangrados nasales, sangre en la orina o moretones.

Infección: Pueden ocurrir infecciones serias en el momento del diagnóstico, pero se vuelven más comunes y a menudo más serias durante el tratamiento, cuando se inhibe completamente la médula ósea. Si el conteo de neutrófilos disminuye o permanece bajo, debido a la LMA o a su tratamiento, casi siempre aparece una infección seria, y ésta es una de las principales causas de muerte por la AML.

Sarcoma mieloide: Muy rara vez, se forma un cúmulo de células de LMA llamado “sarcoma mieloide” fuera de la médula ósea. Puede presentarse un sarcoma mieloide en casi cualquier parte del cuerpo. Es posible que otros signos de la LMA no aparezcan ni en la sangre ni en la médula ósea hasta semanas o meses después del diagnóstico inicial de sarcoma mieloide. Un diagnóstico de sarcoma mieloide es equivalente a un diagnóstico de AML, y se trata con quimioterapia en lugar de terapia local. Un alotrasplante o autotrasplante de células madre también puede formar parte del tratamiento. Otros nombres para el sarcoma mieloide son “cloroma”, “sarcoma granulocítico” y “mieloblastoma” o “monocitoma”.

Causas y factores de riesgo

Existen algunos factores de riesgo conocidos para la leucemia mieloide aguda (LMA).

Envejecimiento

La LMA puede ocurrir a cualquier edad, pero es más común que ocurra a medida que las personas envejecen.

Sexo masculino

La LMA es más común en los hombres que en las mujeres. La razón para esto no está clara.

Tabaquismo

El único factor de riesgo demostrado para la leucemia mieloide aguda es fumar. Muchas personas saben que el hábito de fumar está vinculado a cánceres de pulmón, la boca, la garganta, pero pocas saben que también puede afectar las células que no tienen contacto directo con el humo. Las sustancias cancerígenas presentes en el humo del tabaco son absorbidas por los pulmones y propagadas a través del torrente sanguíneo a muchas partes del cuerpo.

Exposición a determinadas sustancias químicas

El riesgo de padecer LMA aumenta si usted se ha expuesto a ciertos químicos.

Por ejemplo, un factor de riesgo para la LMA es la exposición a benceno por mucho tiempo. El benceno es un solvente usado en la industria de hule (goma), refinerías, plantas químicas, fabricantes de zapatos e industrias relacionadas con la gasolina, y también se encuentra en el humo del cigarrillo, vapores de gasolina y emisiones de vehículos de motor, y en algunos pegamentos, productos de limpieza, detergentes, materiales de arte y pinturas.

Algunos estudios han asociado la exposición excesiva al formaldehído en el lugar de trabajo con el riesgo de LMA, aunque esta asociación no se ha observado en otros estudios.

Tratamiento con ciertos medicamentos de quimioterapia

Los pacientes con cáncer que son tratados con ciertos medicamentos de quimioterapia tienen más probabilidades de padecer LMA durante los años posteriores al tratamiento.

Los medicamentos llamados agentes alquilantes están relacionados con un mayor riesgo de LMA. A menudo, un paciente padecerá una enfermedad llamada síndrome mielodisplásico antes de la LMA. La ciclofosfamida, la mecloretamina, la procarbazina, el clorambucil, el melfalán, el busulfán, la carmustina, el cisplatino y el carboplatino son ejemplos de medicamentos alquilantes.

Los medicamentos de quimioterapia, conocidos como inhibidores de topoisomerasa II, también están asociados a la LMA. La LMA asociada con estos medicamentos suele surgir sin que se presente primero el síndrome mielodisplásico. Ejemplos de inhibidores de la topoisomerasa II incluyen etopósido, tenipósido, mitoxantrona, epirrubicina y doxorrubicina.

Exposición a la radiación

La exposición a altas dosis de radiación (como ser un sobreviviente de la explosión de una bomba atómica o el accidente de un reactor nuclear) aumenta el riesgo de AML. Los sobrevivientes japoneses de la bomba atómica tenían un riesgo significativamente mayor de padecer leucemia aguda.

El tratamiento con radiación para el cáncer también ha sido relacionado con un mayor riesgo de LMA. El riesgo varía dependiendo de la cantidad de radiación que se administra y qué área se trata.

Los posibles riesgos de leucemia por la exposición a niveles bajos de radiación, como la producida por estudios por imágenes, como rayos X o tomografía computarizada (CT), no están bien definidos. La exposición a dicha radiación, especialmente muy temprano en la vida, podría conllevar un mayor riesgo de leucemia, pero el grado del riesgo no está claro. Si hay un mayor riesgo, posiblemente es pequeño, pero para propósitos de seguridad la mayoría de los médicos tratan de limitar la exposición a la radiación de los estudios tanto como sea posible, especialmente en niños y mujeres embarazadas.

Ciertos trastornos sanguíneos

Las personas con ciertos trastornos sanguíneos parecen tener un mayor riesgo de padecer LMA. Éstos incluyen trastornos mieloproliferativos crónicos, tales como policitemia vera, trombocitemia esencial, y mielofibrosis idiopática. El riesgo de LMA aumenta si estos trastornos son tratados con algunos tipos de quimioterapia o radiación.

Algunas personas que tienen un síndrome mielodisplásico (MDS) podrían padecer LMA. Los pacientes con MDS presentan recuentos bajos de células sanguíneas y células anormales en la sangre y la médula ósea. Un MDS puede evolucionar hacia una LMA con el pasar del tiempo. La LMA que se desarrolla después del MDS es a menudo difícil de tratar.

Síndrome genético

Algunos síndromes que son causados por mutaciones genéticas (cambios anormales) presentes al nacer parecen aumentar el riesgo de LMA. Estos incluyen:

  • Anemia de Fanconi
  • Síndrome de Bloom
  • Ataxia-telangiectasia
  • Anemia de Diamond – Blackfan
  • Síndrome Schwachman -Diamond
  • Síndrome de Li-Fraumeni
  • Neurofibromatosis tipo 1
  • Neutropenia congénita grave (también llamado síndrome Kostmann)

Los cromosomas son hebras largas de ADN (genes) en el interior de nuestras células. Algunos problemas con los cromosomas que se presentan en el nacimiento también están relacionados con un mayor riesgo de LMA, incluyendo:

  • Síndrome de Down (nacer con una copia adicional del cromosoma 21)
  • Trisomía 8 (nacer con una copia adicional del cromosoma 8)

Antecedente familiar

Aunque no se cree que la mayoría de los casos de LMA tengan un vínculo genético fuerte, el tener un familiar cercano (padre, madre, hermano o hermana) con LMA aumenta su riesgo de padecer la enfermedad.

Una persona que tenga un gemelo idéntico que padeció LMA antes de la edad de un año presenta un riesgo muy alto de padecer también LMA.

Factores de riesgo inciertos, no demostrados o controvertidos

Algunos otros factores que se han estudiado para tratar de determinar si tienen una relación posible con la LMA son:

  • Exposición a campos electromagnéticos (como vivir cerca de líneas eléctricas).
  • Exposición laboral a diésel, gasolina y ciertas otras sustancias químicas y solventes
  • Exposición a herbicidas o pesticidas

Hasta el momento, ninguno de estos factores se ha relacionado de manera conclusiva con la LMA. Se están realizando investigaciones en estas áreas.

Es importante que los pacientes reciban el diagnóstico correcto. La LMA se diagnostica mediante pruebas de sangre y de médula ósea.

El primer indicio en un diagnóstico de LMA es encontrar anomalías en un análisis de sangre o hemograma. Además del típico exceso de glóbulos blancos (leucocitosis), la LMA suele cursar con disminuciones esporádicas de plaquetas, eritrocitos e incluso glóbulos blancos (leucopenia), pero para obtener un diagnóstico definitivo suele ser necesario llevar a cabo un aspiración de médula ósea y una biopsia.

Muestras de sangre

Por lo general, los análisis de sangre son las primeras pruebas que se hacen para descubrir una leucemia.

Muestras de médula ósea

La leucemia comienza en la médula ósea. Por lo tanto, examinar la médula ósea para saber si hay células leucémicas es una parte esencial de la prueba. Las muestras de médula ósea se obtienen mediante dos pruebas que generalmente se hacen al mismo tiempo:

  • Aspirado de médula ósea
  • Biopsia de médula ósea

Consideraciones importantes

La quimioterapia es el tratamiento principal para la mayoría de los tipos de LMA, algunas veces junto con un medicamento de terapia dirigida. A este tratamiento le puede seguir un trasplante de células madre. Se pueden usar otros medicamentos (además de los medicamentos de quimioterapia convencionales) para tratar a personas con leucemia promielocítica aguda (LPA). La cirugía y la radioterapia no son tratamientos principales para la LMA, pero pueden utilizarse en circunstancias especiales.

La estrategia típica de tratamiento para la LMA es diferente a la que se emplea para el tratamiento de la leucemia promielocítica aguda (LPA). Las tasas de respuesta para el tratamiento pueden variar según el subtipo de LMA, así como otros factores. Las opciones de tratamiento pueden ser diferentes si la LMA no responde al tratamiento inicial o si regresa luego.

El enfoque de tratamiento para niños con LMA puede ser ligeramente diferente al que se utiliza para los adultos.

Planificación del tratamiento

Hay varios factores que afectan la selección y el resultado del tratamiento, incluyendo:

  • El subtipo de LMA que tiene
  • Los resultados del análisis citogenético
  • Si ha recibido quimioterapia en el pasado para tratar otro tipo de cáncer
  • Si ha tenido un síndrome mielodisplásico (MDS, por sus siglas en inglés) u otro tipo de cáncer de la sangre
  • Si la LMA se encuentra en su sistema nervioso central
  • Si su enfermedad no ha respondido al tratamiento, o si ha sufrido una recaída de la LMA
  • La presencia de una infección sistémica en el momento del diagnóstico
  • Su edad y su estado de salud en general.

Fases de tratamiento

El tratamiento de la LMA por lo general tiene dos fases.

  • Terapia de inducción de la remisión: primera fase del tratamiento cuya meta es destruir las células leucémicas de la sangre y la médula ósea. Esto pone la leucemia en remisión.
  • Terapia de posremisión: segunda fase del tratamiento que comienza una vez que la leucemia está en remisión. La meta de la terapia posremisión es destruir cualquier célula leucémica que haya quedado que puede no estar activa, pero que podría comenzar a crecer nuevamente y causar una recaída. Esta fase también se llama terapia continua de la remisión.

Tipos de tratamiento en la terapia de inducción de la remisión

Quimioterapia

Para la mayoría de los subtipos de la LMA, los pacientes se tratan con una antraciclina, como daunorrubicina, doxorrubicina o idarrubicina, combinada con citarabina (también llamada “citosina arabinosida” o “ara-C”). Es posible que se añadan otros fármacos, o que se administren sustitutos para pacientes en mayor riesgo, con una enfermedad resistente al tratamiento o en recaída. Para los pacientes que sufran una recaída de LMA o pacientes con alto riesgo de recaída después de la quimioterapia, puede que se añada al plan de tratamiento un autotrasplante o alotrasplante de células madre

Terapia dirigida

En los últimos años, se han elaborado medicamentos que tienen como blanco a partes específicas de las células cancerosas. Los medicamentos de terapia dirigida funcionan en forma diferente de los medicamentos de quimioterapia (quimio) convencionales y a menudo causan distintos efectos secundarios. A veces, pueden ser útiles incluso cuando la quimioterapia no lo es, o se pueden usar junto con quimioterapia para aumentar su eficacia.

Trasplante de células madre

  • Alotrasplante de células madre (trasplante alogénico)
  • Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo)

Radioterapia

Generalmente la radioterapia no forma parte del tratamiento principal de personas con LMA), aunque existen pocos casos en los que se podría emplear.

Otros tratamientos de apoyo para LMA pueden incluir:

  • Antibióticos para tratar la infección
  • Transfusiones de glóbulos rojos para combatir la anemia
  • Transfusiones de plaquetas para controlar el sangrado

Tipos de tratamiento en la terapia de posremisión

La producción normal de células sanguíneas se reanudará, en muchos pacientes, varias semanas después de terminado el tratamiento inicial. Los conteos de células sanguíneas vuelven gradualmente a la normalidad, regresa el bienestar y no es posible detectar células de leucemia en la sangre ni en la médula ósea. Esto se llama “remisión”.

Una pequeña cantidad de células residuales de LMA no interferirán con la producción de células sanguíneas normales, pero la cantidad de células tiene el potencial de proliferar y causar una recaída de la LMA. La terapia posterior a la remisión, también llamada “terapia de consolidación”, es necesaria para destruir el resto de las células de LMA y evitar la recaída.

Algunos de los principales factores que influyen sobre el enfoque utilizado son:

  • La edad del paciente
  • La capacidad de tolerar un tratamiento intensivo
  • Las características citogenéticas y moleculares de las células de LMA
  • La disponibilidad de un donante de células madre, emparentado o no, con HLA compatible.

El tratamiento posterior a la remisión de la LMA consiste en quimioterapia intensiva adicional una vez lograda la remisión, con o sin un autotrasplante o alotrasplante de células madre. Los pacientes son hospitalizados para recibir la terapia posterior a la remisión. La duración de la estadía varía en función del tratamiento y otros factores. Los pacientes que no reciben un trasplante generalmente reciben cuatro ciclos de quimioterapia. Si se usa quimioterapia sola, los mejores resultados se dan cuando se administra un tratamiento intensivo. La quimioterapia intensiva puede administrarse con altas dosis de citarabina u otros fármacos.

Para algunas personas con leucemia mieloide aguda (LMA), el tratamiento puede eliminar todas las células de la leucemia. Completar el tratamiento puede causarle tanto tensión como entusiasmo. Tal vez sienta alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre la reaparición de la leucemia. (Cuando la leucemia reaparece después del tratamiento, se le llama recaída o recurrencia). Ésta es una preocupación muy común en las personas que han tenido leucemia.

En algunas personas, puede que la leucemia nunca desaparezca por completo. Puede que algunas personas reciban tratamientos regularmente con quimioterapia, u otras terapias para tratar de ayudar a mantener la leucemia bajo control y ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad. Aprender a vivir con una leucemia que no desaparece puede ser difícil y muy estresante, ya que causa incertidumbre.

Exámenes y pruebas

Aun cuando finalice el tratamiento, usted necesitará exámenes de seguimiento frecuentes que al principio probablemente serán más o menos una vez al mes, y luego con menos frecuencia, durante al menos varios años. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas visitas, su médico preguntará si tiene síntomas, le examinará y requerirá que se realicen análisis de sangre o exámenes de la médula ósea. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia de la leucemia, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos.

Casi todos los tratamientos contra el cáncer pueden causar efectos secundarios. Algunos de ellos pueden durar poco tiempo, pero otros pueden durar el resto de su vida. Notifique al equipo de atención médica sobre cualquier cambio o problema que usted note, y sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Con frecuencia, la leucemia mieloide aguda (LMA) entrará en remisión después del tratamiento inicial. Pero a veces no desaparece totalmente, o regresa (recaída) después de un período de remisión. Si esto ocurre, se pueden intentar otros tratamientos, siempre y cuando la persona esté lo suficientemente sana como para recibirlos.

Si la LMA no desaparece por completo con el tratamiento de inducción, a veces se puede intentar un segundo curso de quimioterapia (quimio) similar, a menudo llamado reinducción. Si esto no es útil, se puede intentar el tratamiento con otros medicamentos de quimioterapia o dosis más intensivas de quimioterapia, si la persona puede tolerarlos. Un trasplante de células madre puede ser una opción para algunas personas, ya que puede permitir dosis más altas de quimioterapia. También puede ser una opción participar en estudios clínicos de nuevos métodos de tratamiento.

Si la leucemia desapareció y ahora ha regresado, las opciones de tratamiento dependen de la edad y salud del paciente, y por cuánto tiempo la leucemia estuvo en remisión. Con más frecuencia, la LMA recurre en la médula ósea y la sangre. El cerebro o el líquido cefalorraquídeo rara vez es el primer lugar donde recurre, pero si esto sucede, a menudo se administra quimioterapia directamente en el líquido.

Si la remisión duró al menos un año, algunas veces es posible poner la leucemia en remisión otra vez con más quimioterapia, aunque es posible que esto no dure por mucho tiempo. Para los pacientes más jóvenes (generalmente menores de 60 años), la mayoría de los médicos recomendaría un trasplante de células madre si se encuentra un donante compatible. También podría ser una opción participar en estudios clínicos de nuevos métodos de tratamiento.

Si la LMA regresa antes de los 12 meses, la mayoría de los médicos recomendará un trasplante de células madre para los pacientes más jóvenes, si es posible. La participación en un estudio clínico también es otra opción.